En la parada anterior viste qué es la terminal y comprobaste que mirar no rompe nada. Hoy toca moverse. Estos son los 10 comandos con los que vas a hacer el 80% de tu vida en la terminal: saber dónde estás, ver qué hay y llegar a donde quieras sin tocar el mouse.
Dónde estoy, qué hay, a dónde voy
Toda la navegación se sostiene en tres comandos. pwd te dice dónde estás (tu brújula), ls te muestra qué hay en la carpeta (tu mapa) y cd te lleva a otra carpeta (tus piernas). Míralos trabajar juntos y presta atención a lo que pasa después de la tecla Tab:
$ pwd/Users/ana$ lsDescargas Documentos Escritorio Fotos Música$ cd D⇥⇥⏎ocumentos/$ pwd/Users/ana/Documentos$ lsnotas.txt proyectos$ cat notas.txtcomprar cafépracticar los senderos de la jungla
¿Viste la magia? Ana escribió cd D y presionó Tab: la terminal le mostró las dos carpetas que empiezan con D y marcó la primera. Otro Tab para saltar a Documentos, Enter, y el nombre se escribió solo. De paso apareció cat, el cuarto comando del día: muestra el contenido de un archivo de texto ahí mismo, sin abrir ningún programa.
Tab: la terminal escribe por ti
El miedo típico con la terminal es «tengo que escribir todo, y si me equivoco en una letra no funciona». La respuesta a ese miedo es la tecla Tab. Escribes las primeras letras de una carpeta o un archivo, presionas Tab y la terminal completa el resto. Si hay varias opciones que empiezan igual, presiona Tab dos veces y te las muestra todas. Escribes menos y te equivocas menos, porque el nombre lo pone la terminal, no tu memoria.
Su compañera es la flecha hacia arriba ↑: recorre los comandos que ya escribiste. ¿Necesitas repetir el de hace un rato? ↑ hasta encontrarlo y Enter. Entre Tab y ↑, la gente que vive en la terminal casi no escribe: completa y repite.
Subir y volver a casa
Entrar a carpetas está bien, pero también hay que saber salir. cd .. sube un nivel (los dos puntos significan «la carpeta de arriba») y cd ~ te lleva a tu carpeta de casa desde donde sea que estés, tu botón de «volver al inicio»:
$ cd pro⇥yectos/$ pwd/Users/ana/Documentos/proyectos$ cd ..$ pwd/Users/ana/Documentos$ cd ~$ pwd/Users/ana
Con esto ya no hay forma de perderse: si no sabes dónde estás, pwd; si te enredaste, cd ~ y empiezas de nuevo desde casa.
Tu primera huella: crear una carpeta
Hasta aquí solo miraste. Va el primer comando que cambia algo: mkdir crea una carpeta. Y de paso, dos ayudantes: echo repite lo que le digas (suena inútil, pero pronto será clave), history te enseña todo lo que has escrito y clear limpia la pantalla cuando el desorden estorba:
- Click derecho → Nueva carpeta → escribir «mi-jungla» → Enter
$ mkdir mi-jungla$ cd mi-jun⇥gla/$ pwd/Users/ana/mi-jungla$ echo hola desde mi terminalhola desde mi terminal$ history 1 pwd 2 ls 3 cd Documentos/ 4 mkdir mi-jungla 5 echo hola desde mi terminal
history guarda un dato importante: la terminal tiene memoria. Todo lo que pruebas queda registrado, así que experimentar no es caminar sin huellas; siempre puedes mirar atrás y ver exactamente qué hiciste.
La chuleta: tus 10 comandos
pwd— dónde estoyls— qué hay en esta carpetacd carpeta— entrar a una carpeta (con Tab, media escritura gratis)cd ..— subir un nivelcd ~— volver a casacat archivo— leer un archivo de textomkdir nombre— crear una carpetaecho texto— repetir lo que le digashistory— ver todo lo que has escritoclear— limpiar la pantalla
Todos funcionan igual en la terminal de Mac y en el PowerShell de Windows. La tarea de hoy: abre la terminal, navega hasta tu carpeta de Documentos usando Tab en cada nombre, vuelve a casa con cd ~ y crea tu carpeta mi-jungla. Cinco minutos, cero clics.
En la próxima parada tocamos archivos de verdad: mover, copiar y borrar sin pasar por la papelera, incluida la parte donde te enseño a no borrar lo que no era.
