En la parada anterior aprendiste a moverte y a mirar. Hoy tocamos archivos de verdad: moverlos, copiarlos y borrarlos. Son tres comandos (mv, cp, rm) y con ellos se te acaban los arrastres con el mouse — incluida la parte delicada: borrar sin pasar por la papelera, como adulto.
Vamos a practicar dentro de la carpeta mi-jungla que creaste en la parada anterior (si no la tienes, mkdir mi-jungla y listo). Todo lo de hoy funciona igual en la terminal de Mac y en el PowerShell de Windows.
mv: mover… y renombrar, que es lo mismo
mv significa move y hace dos trabajos por el precio de uno. Con una carpeta de destino, mueve el archivo ahí. Con otro nombre, lo renombra — porque para la terminal renombrar es «mover un archivo al mismo lugar con nombre nuevo». Mira los dos usos, y de paso fíjate cómo Tab completa los nombres de archivo igual que los de carpeta:
- Arrastrar apuntes.txt hasta la carpeta notas, sin soltarlo en el lugar equivocado
- Click derecho → Cambiar nombre → escribir «ideas» → Enter
$ lsapuntes.txt borrador.txt$ mkdir notas$ mv apu⇥ntes.txt notas/$ mv borrador.txt ideas.txt$ lsideas.txt notas
apuntes.txt vive ahora dentro de notas/, y borrador.txt se llama ideas.txt. Dos operaciones que en el explorador piden puntería y paciencia, resueltas en una línea cada una.
cp: tu red de seguridad
cp significa copy: mismo formato que mv, pero el original se queda donde está. Y aquí va un hábito que te va a salvar más de una vez: antes de experimentar con un archivo importante, cópialo. Es tu botón de deshacer casero:
$ cp ideas.txt ideas-respaldo.txt$ lsideas-respaldo.txt ideas.txt notas
Ahora puedes romper ideas.txt con total tranquilidad: el respaldo te espera al lado. Cuando termines, lo borras. ¿Y cómo se borra? Buena pregunta.
rm: borrar como adulto
rm significa remove y hay que decirlo sin rodeos: no pasa por la papelera. Lo que borras con rm no se recupera con un click arrepentido. Suena aterrador, pero es al revés: la papelera te acostumbró a borrar sin pensar; rm te enseña a borrar sabiendo lo que haces. El ritual es simple: primero ls para ver qué hay, luego Tab para que el nombre lo escriba la terminal (imposible equivocarse de archivo), y entonces sí:
- Arrastrar a la papelera → vaciar la papelera
$ lsideas-respaldo.txt ideas.txt notas$ rm ideas-r⇥espaldo.txt$ lsideas.txt notas
¿Notaste el detalle? Con ideas-r + Tab, la terminal completó ideas-respaldo.txt — no había forma de borrar ideas.txt por error de tipeo. La misma tecla que te ahorra escritura te cuida los archivos.
La chuleta de hoy
mv archivo carpeta/— movermv viejo.txt nuevo.txt— renombrarcp archivo copia— copiar (tu respaldo antes de experimentar)rm archivo— borrar de verdad: primerols, siempre Tab
La tarea: en tu mi-jungla, crea un archivo de práctica, renómbralo, muévelo a una subcarpeta, cópialo y borra la copia. Cinco minutos y habrás hecho el ciclo de vida completo de un archivo sin tocar el mouse.
En la próxima parada viene el superpoder que hace única a la terminal: encadenar comandos con pipes, para que la salida de uno sea la entrada del siguiente. Ahí es donde esto deja de ser «lo mismo que el mouse pero más rápido» y se convierte en otra cosa.
