Misma herramienta, dos personas, resultados opuestos. La diferencia nunca es la suerte: es la orden. Dirigir a un agente es una habilidad — y como toda habilidad, tiene técnica. Hoy, las tres piezas de una orden que funciona.
Contexto antes que deseo
«Haz una página web» es un deseo. Una orden dice qué, para quién y con qué límites:
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En esa orden ya venían tomadas varias decisiones: idioma, contenido, cantidad, estética. Cada decisión que tú no tomas, la toma el agente por ti — y quizá no como querías. Dar contexto es dirigir.
Itera: la conversación continúa
Lo mejor del TUI es que la conversación sigue viva. No repitas todo: pide el ajuste.
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«Agrégale» — sin decir a qué. El agente recuerda de qué venían hablando, como cualquier buen colaborador. Trabajar así, en pasos cortos que revisas uno a uno, funciona mucho mejor que la orden gigante que intenta pedirlo todo de una vez.
Las tres reglas
Primera: contexto y objetivo — qué quieres, para qué, con qué límites. Segunda: un paso a la vez — órdenes cortas, revisión entre cada una. Tercera: redirige sin miedo — la opción 3 del diálogo de permisos y un «no era eso, mejor así» son parte del oficio. La lógica ya la conoces de --help: las herramientas responden mejor cuando les hablas claro. Los agentes, igual — solo que ahora el idioma claro es el tuyo.
Última parada: el día completo — terminal, git y copiloto trabajando juntos de principio a fin.
